martes, 24 de abril de 2012

Charcos (28/03/2012)

La luz me sombra sobre el reflejo
que mis ojos ven nublados en la imagen de su canción
Y su silencio me encierra en la locura
que callado grito entre los umbrales del crepúsculo.

Yacen mis plumas empolvadas a sus pies
y niego a ese destino su legado, y a mí, la vida
Con mis susurros rasgo el camino:
piedras rotas en el mar aciago.

Tras este espejo se sienta un dios envejecido
cuya mirada opaca distorciona el aire:
el vapor se eleva suavemente
arrugando el tiempo, enajena y pinta el silencio.

Doy un paso más.

El chapoteo destruye el sueño...

despierto...


...y ya no hay nada más que ver.