I
Se esfuma todo en un soplido
La lluvia no caerá más sobre esta ciudad.
El fin se apodera del mundo
En un interminable ocaso de fuego
Y la muerte consume
Lo que queda del día,
Lo que sobra de angustia
Y lo que falta de fe.
II
Miró con los ojos caídos,
La dura roca que envolvía
Los tenues latidos
De mi abatido corazón.
III
El sol contemplaba las almas
Llevadas de la mano
Por viejos augurios de vidas pasadas,
Añejadas en el silencio perpetuo
De los siglos eternos.
IV
Se acabó el cuento.
Fin de la historia.
Que sigan las flores
Su constante marchitar.
Se esfuma todo en un soplido
La lluvia no caerá más sobre esta ciudad.
El fin se apodera del mundo
En un interminable ocaso de fuego
Y la muerte consume
Lo que queda del día,
Lo que sobra de angustia
Y lo que falta de fe.
II
Miró con los ojos caídos,
La dura roca que envolvía
Los tenues latidos
De mi abatido corazón.
III
El sol contemplaba las almas
Llevadas de la mano
Por viejos augurios de vidas pasadas,
Añejadas en el silencio perpetuo
De los siglos eternos.
IV
Se acabó el cuento.
Fin de la historia.
Que sigan las flores
Su constante marchitar.
Imagen tomada de visualparadox.com
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