No me hables de la sangre
Que mis ojos derramaron.
No me hables de la vida
Que de mi boca se escurrió.
No me hables, más, del dolor
Que mis manos destilaron.
Porque fue la muerte
A la que me subyugaste.
No me hables, nunca más,
Del amor que nunca escapó
Del viento cálido
De mi respiración.
Trátame como basura y piérdeme,
Grítame y golpéame,
Escúpeme y despréciame.
Pero no me hables más
De nada de lo que te di,
Porque todo se perdió
Cuando las flores
Se deshojaron.
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