jueves, 23 de julio de 2009

El color de la oquedad (5/12/2006)

Entre mares de velos negros
Se cuela inerte el viento solitario.
Un cruel designio asombrado de
Coloridos ojos azules en blanco y negro.

La anónima decepción
Estremece entre las alas
Un vuelo sombrío
Que despeja sueños entre nubes.

La tendencia mortuoria
No cubre los brazos desnudos
Que se extienden pidiendo auxilio.

¿Dónde quedaron los cadáveres de mil aves?
¿Quién recogió las plumas azarosas
Del inmortal ave roja
De aquel lago encantado seco?

Un millón de años pasan entre nieblas gélidas…

He aquí el duelo divino
Desesperado y despedazado.
Las sombras cubrieron el fin de la espera
Y cualquier hado deslumbró
El mirar de la oquedad.

¡No quedó el polvo esparcido en los dedos!

Su fría mirada
Contempló la sucia jaula
En que había encerrado a mirlos y claveles.

Quizás no fue la cama la serena…

Un despertar triste de vuelos oxidados.
El olvido, la incertidumbre, el celo.
No quiebran suelos sin pisar,
Mas queman las ansias
Entre paredes resplandecientes.

La desdicha se cuela
Como terrones de hojaldre entre las matas.

Un final esperado,
Un cuento acabado,
Un sol que espera ser apagado.

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