Fantasmas retratados en papel iridiscente.
La llama exige el tributo de la vida
En que las almas se regocijan
De ojos cerrados y cuentos fúnebres.
El son calculado de Mozart
Cubre el salón de verdes matices.
Junta silencios por partes nefastas,
Una sombra camina
Entre lozas amarillas.
Cumbres derruidas maldicen a su paso
El creciente malestar de campos de trigo.
La nausea se apodera de la brisa
Y llora las almas del ayer entumecido.
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